SAJAMA: Lo surreal de una tierra volcánica.

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Sajama, es un pueblo situado al oeste de Bolivia en el departamento de Oruro. Es una tierra amigable y hostil al mismo tiempo. Al caer el sol desciende significativamente la temperatura. Es una tierra volcánica, por lo que la productividad agrícola es casi nula, no se siembra ni crece casi nada, solo paja y algún que otro arbusto o árbol como la queñua que es propia del lugar. El paisaje es surreal, mas cuando es luna llena, al salir un rato a media noche uno parece a travesar la puerta entre lo real y lo fantástico.

La primera impresión al llegar, es ver un pueblo con poco movimiento, cabe destacar que los aproximadamente, 50 habitantes, viven desperdigados en las 100 hectáreas de superficie del parque nacional. Los pobladores viven de la ganadería, por lo tanto se pueden ver cientos de alpacas y llamas, también se pueden apreciar vicuñas aunque en numero muy reducido. En la plaza principal, nos encontramos con la iglesia de fines del 1800, con mas de 100 años de antigüedad y a pesar del tiempo transcurrido, sigue en funcionamiento formando parte de las misas dominicales. El pueblo termina a las pocas cuadras recorridas, luego de eso se puede ver el vasto llano, culminando al horizonte, con dos hermosos volcanes, Parinacota y el Pomerape. Bajando la vista, a pocos metros esta el serpentino rió, generando un atmósfera de paz.

El terreno requiere de un buen calzado, ya que este tiene un mixtura de varias rocas y ceniza volcánica. En las caminatas se pueden apreciar remolinos de viento y junto a ello una tormenta de arena fastidiando los ojos, un bosque de queñuas rodean al nevado de Sajama; que pienso que es como la cabra de montaña del reino vegetal y bueno… mucha paja, y alguna que otra lagartija escabulléndose entre la poca vegetación.

El sombrero o gorra es indispensable pero pienso que a veces no suficiente, ya que el propio reflejo del sol en la arena provoca un bronceado intenso. Estamos a una altura de aproximadamente 4.200 metros sobre el nivel del mar, por esta razón es comprensible la hostilidad climática y ambiental de la zona. Acampar es posible siempre y cuando se utilicen los equipos y herramientas necesarias, sea cual sea la estación la temperatura en la noche oscila los 0 grados.

Sajama, sea por donde se lo mire es imponente, este cuenta con una majestuosidad que en cualquier momento del día llama la atención. Tiene una altura de 6.542 msnm, siendo el pico mas alto de Bolivia. Los atractivos principales son las aguas termales, cerca de los Geisers se encuentra un rió donde el agua alcanza una temperatura de 40 a 50 grados aproximadamente, allí se forman pequeñas lagunas termales donde uno puede disfrutar libremente de la placida naturalidad. En la zona de los Geisers es mejor ir con respeto y precaución, ya que el agua emergiendo de la tierra esta a 100 o mas grados centigrados, esta misma agua desemboca al rió. Por otro lado, de manera mas privada, existen aguas termales construidas para el turista en otros sectores del parque.

Un hospedaje promedio ronda los 30bs o 40bs por individuo. Algunas personas del pueblo viven del turismo, asi como del ganado y las ventas de suministros básicos. En el momento que estuvimos en Sajama, no había turismo por lo que obtuvimos una casa para nosotros solos a un precio módico. Para luego de unos días, terminar trabajando para los dueños del alojamiento y renovar completamente la fachada de su tienda, convirtiendo los dibujos y pintura obsoleta, en lo visualmente vivo de una pared compilada desde la creatividad.

Es un pueblo literalmente muy tranquilo, en varias casas se puede apreciar como las puertas están abiertas o sin candado. A pesar del frió, la calidez humana hace que uno se sienta en casa o en familia. Por otra parte, si bien todo esto es individual y personal, puedo decir que Sajama, siendo mi primer experiencia de integración en una familia Aymara, termina enseñándome otra forma de compartir y agradecer, donde nadie se queda afuera. Así de esta forma, al decir adiós comenzaron los susurro de nostalgia y el esbozo de un posible regreso.

Desde los sentidos y la consciencia uno puede apreciar de una manera mas completa la vivencia. No fue solo pasar por el lugar, sino también presenciar la mutación de pequeños bloques de mi ser, desde el cual, presencio la fortaleza en varios estratos, ademas de forjar la actitud ante la vida.

Todo termino siendo mi maestro, hasta mis errores quedaron abanderados por mostrarme los detalles del camino. En mis días sentía como el mundo se sincronizaba conmigo, íbamos a la par en la dinámica de “VIVIR”, dejando de lado cualquier tipo de impedimento, de obstáculo que quiera atentar contra esta oportunidad.

Podría decir que me gusta volver a nacer. Sentía esto luego de sorprenderme al ver el entorno que me rodeaba, es curioso, pero a lo largo de mi vida vi el cielo miles de veces, de todas las formas, de varios colores, pero aun así, Sajama me revelo el sentimiento de retornar a un origen del cual es ver todo como si fuese la primera vez, lo que veia con mis ojos, en realidad era lo que veia en mi. Ahi estaba el efecto sorpresa, tambien estabas vos, como un color formando el paisaje soñado.

Con los ojos abiertos y volviendo a la realidad, yo era el protagonista. Y el cuento: una gran historia, ahora en mis manos (nuestras manos). Y asi es como nace el siguiente poema, en un instante de lucidez alternativa:

FAMILIA SAJAMA

Amanecemos entre rocas y barro,
despertamos en la vertiente de la vida y caemos al arroyo que consagran nuestros ojos.
Por los senderos de esta historia, cantan los volcanes y las montañas; aquí los padres,
la tierra como la madre, y nosotros como el hijo.
Que desde el fuego el origen,
la ceniza y barro ahora nuestro cuerpo,
para al instante, caminar y salir al horizonte antes de que cante el gallo.
La tierra es nuestra tierra y nosotros somos la tierra,
cual pies comunican la sangre volcánica con nuestras venas.
Articulando la gran familia que somos,
nuestra fortaleza recita el himno de nuestro pueblo.
Medio día; el camino blanco se abre a nuestros pies,
y el viento se quiebra ante la constancia de los huesos;
huesos que descansan entre barro y paja,
envueltos por remolinos de arena negra y firmes como queñuas de montaña.
De nuestras manos se desdobla lana cruzando puentes y ríos,
respiramos e hilvanamos los sentidos.
Desintegrarnos y volver a nuestro origen, desperdigando lo que alguna vez fuimos.
Ahora, en la panorámica de las cuatro direcciones,
emergemos del centro de la tierra en forma de geisers,
navegamos por los cielos, caemos con los rayos,
volvernos praderas, caminar un poco mas y escuchar nuestros corazones,
diluirnos en sabores, prendernos fuego a cero grados,
mirarnos a ciegas en estación lunar,
y compartir la rudeza del cactus,
inmerso en el manto colorado de su belleza.
No digamos olvido, porque el asombro vive en la memoria,
como en lo eterno de un pestañeo,
o en la pared renovada al decir adiós
y hasta pronto.

¡MUCHAS GRACIAS!

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Kevin Martinez
Kevin Martinez
La escritura es mi pasión, es la herramienta que utilizo para expresarme. Al abrir los ojos cada mañana, siento mi existencia a través de mis sentidos. Algo recorre mi cuerpo, mis huesos, mi espíritu, mi mente. No son solo letras, es una experiencia de vida y es lo que quiero compartir contigo. Si a alguien le ayuda lo que escribo ese es mi regalo. ❤️

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