¿Existe un “Otro” en uno mismo?

Muchas veces me hice esa pregunta a lo largo de mi vida. Antes de la pregunta, existió un desierto, me toco cruzarlo en un largo caminar, casi eterno. Era como estar suspendido en el espacio tiempo, y solo era contar con el silencio que en su momento era indescifrable para mi comprensión. De niño nunca comprendí bien la vida, me costaba darle sentido. No tuve muchos amigos, al pasar los años, incluso; ya no logro recordar a nadie.

“Hola…” una palabra casi como depositándola en una botella de vidrio y tirándola al océano. No fue esperar respuesta alguna, solo fue un intento de comenzar algo, un intento quizá más cerca de una utopía que de una realidad. No sé bien que buscaba o que quiera, solo sé que tenía una añoranza por algo desconocido.
No supe bien que hacer, me sentía agobiado, casi sin camino alguno. Era como andar por propia inercia adentro de un laberinto. A veces me surgía la pregunta “¿Estas allí?”.
<< ¿A quién te refieres? >> Nunca tuve una certeza sobre a quién me refería, no sabía bien a quien se lo decía. Pero…realmente, y jurándotelo por mi vida, te extrañaba, te extrañaba tanto.

Siempre fui un niño bastante tranquilo, de adolecente me aburría lo convencional, lo banal, lo profano. Me sentía solo; y todavía más solo cuando estaba rodeado de personas. No tenía nada ni a nadie. Luego descubrí que no tenía nada, pero lo tenía todo, igualmente, esto es más adelante.

La respuesta a la pregunta de la botella fue como la distancia entre la base y la cima de la montaña. Tenía que caminar y seguir explorando para identificar el esbozo de lo que era e iba ser mi mundo. Sentía como si estuviese subiendo las escaleras y que cada escalón era una eternidad.

La vida sigue fluyendo, parece quieta, pero siempre está en movimiento. Yo mismo parecía quieto en el espacio; quizá a veces mirando el techo, la lluvia por la ventana, mis ojos en el espejo después de bañarme o mis manos luego de despertarme. En varios momentos del día se mezclaba la eternidad de cada escalón con el tiempo cronometrado anclado en mi piel. Era un momento de lucidez, era por ejemplo; ver mi mano y ver otra cosa, así con todo. Comencé a ver la esencia de cada objeto, o… ¿cada objeto me mostraba su esencia?

Mis reflexiones parecían submarinas, a veces se iban investigar las profundidades; yo mismo también me iba. Esos fueron mis primeros viajes, el movimiento desmesurado aun en el sosiego de mi cuerpo que parecía un teléfono fijo en estado de espera, tocando mientras tanto una bonita melodía.  “Hola, aquí estoy de nuevo…” << ¿A dónde te fuiste?>> Quizá me iba unos minutos, pero allá, del otro lado el tiempo se diluía en mis manos, quedaba evaporado ante un espacio abstracto, yo era el tiempo y al paralelo yo era eterno. Del otro lado, las cosas son totalmente diferentes, muchas leyes no rigen y la lógica queda convertida en un botón de una prenda; allí en ese otro lado, existe algo increíble, un espectáculo para el alma.   

Mientras continuaban los días, en mi niñez y adolescencia, no pasaba nada de otro mundo; nada magico, solo pasaba lo cotidiano y demás cosas que para mi no tenían sentido. Admito que me aburría fácilmente ante un entorno estancado, esto me remitía a imaginarme a mi mismo en una canoa en medio de una pequeña laguna, recorriendo siempre el mismo circuito. << ¡Que aburrimiento!>>

Necesitaba de otras cosas, lamentablemente nunca tuve un asesor o alguien que me guie para saber de manera específica lo adecuado para mí; y decir: “Si, esto es justo lo que necesitaba”. Tuve que basarme en mi intuición y en ese “Otro” que estaba despertando, aun somnoliento con causa. Para haber logrado salir de la laguna tuve que morir y volver a nacer, dejar la canoa, zambullirme al agua y nadar hasta la orilla para comenzar la búsqueda del rio; y que este a su vez me desemboque al océano. Una de mis primeras enseñanzas fueron aprender a nadar, saber renunciar y continuar cueste lo que cueste, con la valentía correspondiente.

<< ¡Kevin; ¡Continua! >>. Puede resultar simple decirlo, pero a veces se convertía en todo un reto, Yo sabía que no había vuelta atrás, no podía rendirme a mitad del camino y bajar la montaña. Hay cosas que no tienen retorno y que el viaje es solo de ida. Así como cuando revelas una foto, nunca más será un papel en blanco. Esta es tu identidad, el camino que sigues y la investigación que realizas es para revelar tu foto carnet. No será de un segundo al otro, pero durara un instante así como la vida, por esto mismo, pueden haber varios instantes. << ¡Y que revelación! Quizá esto nunca termine >> Si… es curioso, parece lógico ¿no? Es probable que la foto sea dinámica y que se revele una y otra vez a medida que vayamos continuando con la historia. Bajo esta nueva idea está claro que no es una foto estática.

Todo comienza cuando comienza el dialogo. Importante; no puedes ir a buscar la botella con la respuesta, a veces toca ser un náufrago como también un buen marinero. En este caso, así me sentí al principio; un náufrago. Pienso que no es bueno quedarse esperando sin hacer nada, quien espera sin hacer nada; puede esperar toda la vida. Me refiero a que tienes que prepararte, no busques la respuesta directamente, ella te encontrara cuando estés preparado o preparada para comprender, la respuesta está allí, quizá más cerca de lo que piensas, quizá esta frente tuyo; al lado de tu bebida favorita.

Al principio el mundo puede ser extraño, quizá más extraño es cuando descubres otros mundos. El “Otro”, es quien me recibió y me mostró la otra cara de la moneda, ¿Y cuantas monedas diferentes pueden existir? Así mismo el “Otro” me dio la bienvenida a mí mismo, ¿y quién es el otro? Algo me dice que es el susurro de la historia, es la identidad, la huella, la sombra, el reflejo, la forma. Aquel día he muerto, y al día siguiente volví a nacer. Mis ojos ya no veían como antes, todos mis sentidos ya no eran los mismo, algo se había superpuesto. El “Otro” se acoplo a mí, ya no estaba solo, ¿ahora lo entiendes? Aún seguía sin tener nada, pero lo tenía todo, tenía todo un mundo que se había revelado.

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Kevin Martinez
Kevin Martinez
La escritura es mi pasión, es la herramienta que utilizo para expresarme. Al abrir los ojos cada mañana, siento mi existencia a través de mis sentidos. Algo recorre mi cuerpo, mis huesos, mi espíritu, mi mente. No son solo letras, es una experiencia de vida y es lo que quiero compartir contigo. Si a alguien le ayuda lo que escribo ese es mi regalo. ❤️

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